Reflexiones sobre las ventas a distancia y el comercio electrónico


Por: Claudia Montoya Naranjo
Noviembre de 2013

Aunque podría resultar aburrido iniciar un ensayo con la transcripción de una norma legal, asumo el riesgo, y a renglón seguido transcribo la norma que ha motivado las reflexiones que desarrollaré en este escrito:

Las ventas a distancia son las realizadas sin que el consumidor tenga contacto directo con el producto que adquiere, que se dan por medios tales como correo, teléfono, catálogo o vía comercio electrónico1.

A partir de esta definición legal, me propongo abordar los siguientes temas:

– La conceptualización de las ventas a distancia no se limita al hecho de que el consumidor no tenga contacto directo con el producto.

– La estructuración de una reglamentación sólida y justa y de un desa-
rrollo doctrinal y jurisprudencial de iguales condiciones en torno a las ventas a distancia, y en especial, respecto al comercio electrónico.

– El comercio electrónico como instrumento para la realización de ventas
a distancia. Los principios básicos del derecho como sustento del entendi-
miento de las formas no tradicionales de comercio y la responsabilidad que debe observarse en la etapa reglamentaria, a fin de contar con un desarrollo normativo consistente y coherente.

– El consumidor de ventas a distancia que recurre a compras “online” no es necesariamente más débil que el consumidor “offline”. Existen circunstancias que hacen de su proceso de compra una experiencia que le reporta más ventajas y beneficios que si acudiera al mundo “offline”.

– Las normas de protección al consumidor se aplican a todas las ventas a distancia. Desde el punto de vista del comercio electrónico, existe identidad y paralelismo entre el mundo “offline” y “online”. No obstante lo anterior, se reconoce que en las ventas a distancia, y especialmente en las realizadas “online” y mediante “telemarketing”, se presentan aspectos sensibles que merecen especial atención.

–El fraude en Internet y la publicidad engañosa son dos cosas distintas. No obstante lo anterior, la publicidad engañosa se sirve regularmente de manipulaciones y alteraciones técnicas que implican fraude, pues la vida “online” ha dado paso a nuevas técnicas para que la publicidad engañosa logre sus efectos.

1 . LA  CONCEPTUALIZACIÓN  DE  LAS  VENTAS A DISTANCIA

Es un hecho que en el referente común, las ventas por medios electrónicos, frente a los demás medios previstos en la definición de ventas a distancia, han adquirido un estatus preponderante que ha opacado, de cierta forma, la referencia a las demás ventas en las que el consumidor no tiene contacto directo con los productos. Este estatus tiene una explicación: el Internet se ha expandido, el gusto por la vida “online” continúa creciendo y la vida se ha vuelto más fácil por medio del ciberespacio.

Pero lo cierto es que las ventas a distancia atraen diferentes formas de comercio, unas tradicionales, otras no, que se caracterizan no solo porque el consumidor no tiene acceso directo al bien, como lo propone de manera exclusiva la definición que trae la Ley 1480 de 2011(2) con la que inicié este escrito, sino también por el hecho de que el consumidor está distante del vendedor. Es decir, no se desplaza al establecimiento de comercio. Por ello se han llamado “a distancia”, elemento inadvertido en la definición legal.

Así, una venta a distancia podría ser la que se formaliza después de enviar el producto al comprador por correo físico, y este lo toma o lo deja. En este caso, el consumidor ha tenido contacto directo con el producto, y la venta se consolida, se realiza sin que el comprador entre en contacto físico o directo con el vendedor, pero sí con el producto.

Si se miran los ejemplos que trae la definición legal, se observa que se refieren a aquellas ventas que se realizan por correo, teléfono, catálogo o comercio electrónico, lo cual evidencia que el vendedor no se encuentra frente a frente con el comprador. El comprador no se desplaza al establecimiento del vendedor y en consecuencia está a distancia del mismo.

Esta aproximación puede extraerse del entendimiento de mercados más globalizados que cuentan con menos fronteras, como sucede en comunidades económicas como la Europea o en mercados interestatales como en Estados Unidos, por ejemplo, cuando se envían productos físicos a un listado de clientes que voluntariamente se han registrado para mantenerse informados sobre un tipo de bien o servicio, y por esta vía el vendedor, por medio de campañas de mercadeo, manda el producto a su potencial comprador sin que este se haya desplazado al lugar donde se encuentra el vendedor o a su establecimiento.

De esta forma, las ventas a distancia, lo serán no solo por la ausencia directa de contacto con el bien, sino en razón de la falta de encuentro físico entre el oferente y el destinatario de la oferta.

2 –  LA  REGLAMENTACIÓN  Y  EL  DESARROLLO  DOCTRINAL  EN  LAS  VENTAS A  DIS TANCIA Y  ESPECIALMENTE  EN  EL  COMERCIO  ELECTRÓNICO

Aun cuando en el comercio sean de especial importancia la buena fe, las costumbres y la autonomía de la voluntad, es una realidad que los gobiernos regulan buena parte de nuestra vida y que cuando la actividad mercantil se reglamenta, tal intromisión resulta ser penetrante, intimidadora y, en ocasiones, restrictiva de la libertad empresarial.

Por esta razón, surge la necesidad imperiosa de contar con reglamentaciones sólidas pero equilibradas y con operadores jurídicos estables, conocedores de la ley, racionales y justos.

Hay quienes se resisten a aceptar que el comercio electrónico sea tocado en mayor medida por los gobiernos. Lo anterior se explica en razón a que estas personas consideran que las alternativas de intercambio comercial por medio del Internet, son solo un medio más y que la injerencia del Estado no 440 Reflexiones sobre las ventas a distancia y el comercio electrónico debería depender del modo de comunicación que vaya surgiendo3. Otros, al contrario, propenden por regulaciones a la medida, dinámicas y que se ajusten a cada nueva estrategia, modo y medio de ventas a distancia4.

Más allá de dilucidar cuál es el camino –pues asumir posiciones extremas es peligroso en países como el nuestro donde las ventas “online” son aún escasas si se las compara con otros países–, es importante que, con ocasión de la entrada en vigencia de la Ley 1480 de 2011 y en el florecimiento del mundo “online”, construir un desarrollo normativo, doctrinal y jurisprudencial responsable, sólido y aterrizado a las vicisitudes que se suscitan en las formas modernas de venta y promoción.

Así, por ejemplo, no pueden tratarse como iguales ni exigirse las mismas condiciones: a; la oferta para hacer el mercado mientras que se está en el paradero del bus y la oferta de venta de un carro de colección por correo electrónico. En el primer caso, es posible que en el aviso del paradero solo puedan identificarse los ítems que forman parte de la canasta familiar y sus precios, y que no sea posible relatar detalladamente las características, idoneidad y composición de cada producto de la canasta familiar que podría comprar quien espera el bus. En el segundo caso, sí podría ser necesaria la relación pormenorizada de las características del producto y una mayor suficiencia y especificidad de la información, de tal forma que sea accesible al consumidor de manera inmediata. Por ello, pretender estandarizar la interpretación de las normas, sin importar la naturaleza y objeto de cada prestación, es inadecuado.

De allí que el Gobierno Nacional, para reglamentar las normas del consumidor a distancia, y me refiero muy especialmente a las ventas “online” que son las que generan más inquietud, deberá entender que muchas relaciones de consumo son diferentes y que las normas y su aplicación requieren de un proceso sensible y flexible.

Por ello, es importante incluir en el desarrollo reglamentario inmediato y en el sucesivo, el referente conceptual de ventas a distancia y la definición de la relación de consumo. Asimismo, debe procurarse un desarrollo reglamentario más general, menos casuístico y rígido, menos taxativo, de tal manera que sirva a todas aquellas expresiones de ventas modernas, pues no todo lo que sucede en el mercado a distancia o en un “market place” deviene en una relación de consumo; no toda relación de consumo goza de iguales características; y no toda oferta requiere del suministro de la misma información. En ocasiones, esta puede ser imposible de suministrar, por las propias limitaciones técnicas del medio utilizado en la venta a distancia.

Asimismo, no deberán ser sustituidos, por vía reglamentaria, los principios generales del derecho y las normas básicas tradicionales que proporcionarán la solución a los diferentes conflictos que se susciten en las ventas a distancia.

De esta suerte, para los entes involucrados en la reglamentación y para los operadores jurídicos, se impone una aproximación racional a la observancia de las obligaciones especiales en cabeza del vendedor a distancia, a los deberes y responsabilidades especiales que debe asumir el comprador, y a los registros de la transacción y entrega de los bienes al consumidor, aproximación que al tiempo que observe la asimetría existente en las partes de la relación de consumo, no traslade de manera indebida e injustificada todas las cargas y responsabilidades al oferente, pues no todos los casos de ventas presentan síntomas de gran asimetría, que indefectiblemente tenga que llevar a inclinar la balanza a favor del consumidor.

3 – EL  COMERCIO  ELECTRÓNICO COMO INSTRUMENTO  PARA  LAS  VENTAS  A  DISTANCIA . RELACIONES  DE  CONSUMO.  RESPONSABILIDAD  EN  LA  ETAPA REGLAMENTARIA

Si bien, todas las formas de venta a distancia son importantes, la inminencia y la singular importancia de la vida “online”, me lleva a referirme constantemente al comercio electrónico, aunque reconozco que esto no implica que las demás ventas a distancia no sean de gran interés e importancia. De acuerdo con lo dispuesto por la Ley 527 de 199[5-6], el comercio electrónico:

(…) abarca las cuestiones suscitadas por toda relación de índole comercial, sea o no contractual, estructurada a partir de la utilización de uno o más mensajes de datos o de cualquier otro medio similar7.


Por mensaje de datos se entiende:

La información generada, enviada, recibida, almacenada o comunicada por medios electrónicos, ópticos o similares, como pudieran ser, entre otros, el Intercambio Electrónico de Datos (EDI), Internet, el correo electrónico, el telegrama, el télex o el telefax8.


Por su parte, la Ley del Consumidor indica que las ventas a distancia se dan por medios como el correo, el teléfono, el catálogo o por vía comercio electrónico.9

Ya que la definición de comercio electrónico abarca toda forma de comercio que se estructure a partir de la utilización de mensajes de datos, dentro de los cuales se incluye de manera no taxativa los datos por Internet, el correo electrónico, el telegrama, el télex o el telefax; no es necesario que por la vía de la reglamentación de la Ley 1480 de 200910 se complemente la definición de ventas a distancia de la Ley de Consumidor, para mencionar así de forma expresa las ventas a distancia que se realizan por Internet y por correo electrónico.

Ahora bien, para proceder a mencionar los asuntos más álgidos que comprometen las ventas a través del comercio electrónico, es importante precisar que este consiste en la adaptación de los mecanismos de comercio a medios nuevos. Así las cosas, es definitivo interiorizar que las obligaciones, responsabilidades, compromisos y deberes “básicos” de los oferentes y consumidores, son los mismos que tradicionalmente se han estatuido y que no pueden tirarse a la jura.

Sustentar la vida “online” ignorando el análisis de los fundamentos básicos de la relación de consumo y los principios generales del derecho, resulta además de improcedente, pretensioso e injustificado.

Este panorama nos obliga entonces a vivir de modo “online”, de la mano con los fundamentos, con la esencia, como en efecto se debe hacer en casi toda disciplina, y nos hace recrear nuevas formas de moverse en el mercado, a partir de normas complementarias como los decretos reglamentarios que, como su nombre lo indica, reglamentan el postulado básico, con el fin de hacerlo más comprensible y aplicable, pero que no son concebidos para modificar o derogar las normas generales o extenderlas a supuestos que el legislador no ha querido incluir .

Recurrir a los principios generales y básicos ayuda a la consecución de la reglamentación por la que avoco. Una reglamentación en la que se considere la finalidad para la cual las leyes son concebidas, que visibilice los límites que impone la Constitución y la norma a reglamentar, a fin de que no se convierta en una oportunidad para crear más restricciones, o para imponer cargas que la Constitución prohíbe o que la ley no ha establecido.

Tan pronto se concrete el desarrollo reglamentario y doctrinal de las normas de ventas a distancia, podremos verificar qué tan pertinente o impertinente, justo o injusto, habrá sido la aproximación al tema.

4 –  EL CONSUMIDOR “ ONLINE ” , NO ES NECESARIAMENTE MÁS DÉBIL QUE EL CONSUMIDOR “ OFFLINE

4 . 1 . LAS VENTAS “ ONLINE ” NO CORRESPONDEN “ PERSE ” AUNMERCADO DE DISTORSIONES QUE AFECTE AL CONSUMIDOR.

Las ventas “online” no corresponden “per se” a un mercado de distorsiones que afectan al consumidor. Luego, a partir de esta suposición, no puede predicarse necesariamente que el consumidor es siempre y sin excepciones la parte débil de la relación de consumo.

Algunos sectores o grupos piensan que el consumo por medios electrónicos siempre genera más distorsiones anticompetitivas que otras formas de distribución. Asimismo, algunos piensan que todo cuanto se ofrece a distancia lleva implícita la tentativa, sino de engaño, al menos de desventaja del consumidor.

Esta generalización es un mito, pues la naturaleza del bien o servicio que se ofrece, los costos relativos de las ventas “online” frente a las “offline”, las condiciones de entrada, las preferencias del consumidor y el poder que pueden desplegar industrias “offline”, son factores que pueden afectar el desempeño de la actividad por vía electrónica y que hacen del comercio electrónico un método de venta a distancia que no es más asimétrico11 frente al consumidor, que otros métodos.

El mito de las “distorsiones mercado – consumidor” que pone al consumidor en una situación de desventaja sin considerar excepciones, lleva a pensar equivocadamente que siempre que se está realizando una compra por transferencia de datos y no en el establecimiento de comercio, el consumidor es necesariamente más débil que cuando está en el mundo terrenal y que por lo tanto, la legislación y su aplicación debe ser más severa en contra del oferente. Esto implica que generalmente se parta de la mala fe y culpabilidad del oferente, lo cual es un error inadmisible en cualquier Estado Social de Derecho.

4 . 2 . VENTAJAS PARA EL CONSUMIDOR “ ONLINE ” .

4 . 2 . 1 . EL CONSUMIDOR ONLINE TIENE OPCIONES DE COMPARACIÓN DE OFERTAS

La variedad de productos en un solo lugar le permite al consumidor comparar productos y ofertas de manera mas fácil y le asegura reducción de costos en el proceso de búsqueda.

El comercio electrónico facilita que el consumidor compare de manera mucho más fácil uno de los aspectos más relevantes en su decisión de compra: el precio.

Esto se hace posible por medio de buscadores, “ShopBots”12 intermediarios “online” y otros recursos de información “online” que ayudan a reducir tiempo, esfuerzo y los costos en los que se tiene que incurrir cuando se va de almacén en almacén buscando un producto.

Los consumidores que usan el Internet como medio de adquisición, saben regularmente que pueden hacer una búsqueda mucho más amplia que si la hacen “offline”. Saben que pueden considerar en una sola visita una variedad de alternativas que no lograrán con una salida a la calle. Asimismo, saben que gastarán menos tiempo y dinero en su labor de búsqueda y que estarán más cómodos, pues ir a la calle implica sacar el carro, pedir un taxi, gastar más gasolina mientras se soporta el tráfico, pagar por el parqueadero, dar propina a quien cuida el carro y en fin, otras cosas que pueden suceder cuando se sale de la casa.

Conocer esta circunstancia, es decir que el consumidor sea consciente que cuenta con una herramienta que lo lleva a un mercado enorme y estructurado que le representa ahorros, que le permite hacer comparaciones más rápidas y ágiles de manera simultánea, que le permite escoger racionalmente la mejor oferta económica; son sin duda revelaciones de que el comprador “online” no es un estúpido. Al contrario, es más inteligente que el comprador de la calle. Todas estas posibilidades evidencian que este consumidor realiza un ejercicio racional y mental.

Con esto no pretendo generalizar que todo el que usa Internet se caracteriza por su inteligencia, pero si me atrevo a señalar que quien decide hacer compras por este medio, ha tomado la decisión de manera consciente, que conoce las herramientas “online” o por lo menos tiene la capacidad de familiarizarse con ellas y por lo tanto obra en un estado de mayor vigilancia y cautela.

4.2.2. EL VENDEDOR ONLINE REDUCE COSTOS Y PUEDE OFRECER MEJORES PRECIOS

Los costos del vendedor “online” (y de todas las ventas a distancia) se reducen y por ende el oferente puede ofrecer mejores precios y otros beneficios lo cual se traduce en beneficios al consumidor.

La tienda “online” no tiene que preocuparse por invertir en un local comercial que, además de estar situado en un lugar estratégico, debe lucir agradable para el consumidor y cautivarlo. No tiene que pensar en contratar personal con buena presentación, al contrario, puede ubicar una gran bodega con toda la mercancía en lugares donde los servicios básicos y los impuestos son más bajos, lo cual significa variedad de bienes y servicios más accesibles al público.

La accesibilidad a cualquier tienda o almacén “online” permite la democratización del consumo, pues en principio el acceso a ellas y su éxito depende de la versatilidad del sitio web, de su facilidad de uso y de las herramientas técnicas que le dan vida y que brindan beneficios a cualquier consumidor, independientemente de su apariencia y estrato.

4.2.3. NO EXISTEN LÍMITES TERRITORIALES

En las ventas a distancia por transmisión de datos no existen límites geográficos. La velocidad de la transmisión de los mensajes de datos en la redes casi completamente independiente de la ubicación física. Los mensajes de datos para consolidar una venta a distancia se transmiten casi de manera perfecta sin sufrir alteraciones o retrasos considerables.

La inexistencia de linderos y la inmensidad del espacio, multiplican las posibilidades de ofertas en calidad y precios y, por lo demás, aminora la posibilidad que tienen los gobiernos de asumir el control total, por lo que impone la flexibilidad de las reglamentaciones, a fin de que, a partir de principios básicos regulatorios, se puedan sortear diferentes irregularidades que la velocidad de la tecnología no permite prever.

4.2.4. EL CONSUMIDOR “ONLINE” PUEDE COMPARAR CON LA OFERTA “OFFLINE

La oferta “online” de servicios compite con la que realizan los canales tradicionales.

El consumidor “online” es tan inteligente, que en muchas ocasiones, luego de realizar una búsqueda importante sobre un producto al mejor precio, decide salir a la calle para revisar físicamente el producto que tiene en mente. El consumidor no compra el producto “offline”, al contrario, su inteligencia es suficiente como para considerar la primera oferta y regresar al mundo “online” a cerrar la compra.

Estas caracterizaciones del mundo “online”, muestran los rasgos del consumidor a distancia. Se trata de un consumidor que premedita, que no actúa impulsivamente, que es estructurado, pensador y racional y que, en consecuencia, merece ser tratado a la medida de su inteligencia.



V. LAS NORMAS TRADICIONALES DE PROTECCIÓNAL CONSUMIDOR SE APLICAN A TODAS LAS VENTAS A DISTANCIA. PARALELISMO ENTRE COMERCIO “OFFLINE ” Y “ONLINE” . ASPECTOS SENSIBLES DE LAS VENTAS “ONLINE” Y DEL “TELEMARKETING

Para las ventas a distancia rigen los mismos principios y reglas que rigen para las operaciones en el establecimiento del vendedor. En efecto, el artículo 2o de la Ley 1480 de 2011 establece que:

          …las normas de esta ley regulan los derechos y las obligaciones surgidas entre los productores, proveedores y consumidores y la responsabilidad de los                      productores y proveedores tanto sustancial como procesalmente.

Esta norma no establece distinciones en cuanto a medios ni excepciones. El vendedor a distancia está sujeto al cumplimiento de las normas de publicidad, de garantía, de información, y de todos los demás preceptos y reglas pertinentes en cuanto a la calidad, idoneidad y seguridad de los productos, y a brindar una información mínima y responsable.

Esto no obsta para advertir que ciertos asuntos puntuales merecen un cuidado especial, tratándose de ventas a distancia, pues aunque lo único que difiere entre las ventas tradicionales y las ventas a distancia es el medio a través del cual se establece el vínculo con el cliente, este puede requerir ajustes y previsiones, que en todo caso deben ser razonables.

5.1. DEBERES ESPECIALES

La Ley 1480 de 2011 incluye un capítulo especial denominado “De las ventas que utilizan métodos no tradicionales o a distancia” y lo complementa con un capítulo
siguiente denominado “Protección al consumidor de comercio electrónico”13.

En cuanto a estos deberes especiales, como que “el consumidor haga reclamaciones y devoluciones por los mismos términos y medios de la transacción original” y que el proveedor “deba mantener los registros necesarios y poner en conocimiento del consumidor el asiento de su transacción y la identidad del proveedor y del productor del bien”14, son disposiciones razonables y apropiadas.

Sin embargo, no sucede lo mismo con otros deberes que se relacionan a continuación:

5.1.1. CERCIORARSE INEQUÍVOCAMENTE DE LA ENTREGA DEL BIEN

Señala el artículo 46 de la Ley de Consumidor, que:

          El productor o proveedor que realice ventas a distancia deberá: 1. Cerciorarse de que la entrega del bien o servicio se realice efectivamente en la dirección                  indicada por el consumidor y que éste ha sido plena e inequívocamente identificado.

Esta carga resulta importante, pues la constancia de entrega15 le permite al proveedor, por ejemplo, probar a partir de cuándo corre el término de garantía. Sin embargo, resulta para el productor o proveedor prácticamente imposible identificar de manera inequívoca al consumidor.

Esta norma es absurda, pues en ella se desconoce que el consumidor es quien forma parte de la relación de consumo y que no siempre es el destinatario del servicio o producto.

Me resisto a pensar que el autor de la Ley de Consumidor no haya comprado en su vida un regalo o unas flores por internet o por teléfono para su novia. Si lo llega a hacer en estos días, la novia no podrá recibir nada, pues “inequívocamente” ella no es quien forma parte de la relación de consumo.

Si se revisa la norma, la identificación “inequívoca” conlleva que la entrega sea personal. Identificar al consumidor en persona es un imposible. Muchos son los casos en los que al momento de arribo del bien el consumidor no está en la dirección indicada para la entrega y en consecuencia, de acuerdo con la norma, la empresa de transporte no puede dejar la mercancía que es ordenada a distancia.

No parece posible que quien hizo la compra (si es que este es el mismo destinatario del bien comprado a distancia), deje su cédula y salga como un N.N. a la calle para que el transportador pueda comprobar su identidad como quien ordenó el producto (o consumidor).

De esta forma, la norma en cuestión implica el contrasentido de que en adelante, no se pueda sorprender a un ser querido enviando un ramo de flores, pues quien lo va a recibir en primer lugar, no es el consumidor, pues no fue quien lo ordenó y tampoco es quien estableció la relación de consumo.

Ahora bien, si en gracia de discusión -aunque eso no es lo que señala la norma-, fuera posible que el beneficiario de la relación de consumo recibiera el producto de la venta a distancia, esta persona, según la norma, debería estar en todo caso de cuerpo presente en el lugar de destino del producto.

Una simple compraventa como la que se ilustra, tendrá que retornar al lugar de origen, y eso sí, seguramente, no faltará quien alegue el incumpli-
miento del oferente, porque en todo caso se pensará que habrá superado el tiempo que la ley le concede para la entrega del bien.

De esta manera, el hecho de que el reconocimiento del consumidor destinatario sea “inequívoco”, es una impericia.

Racionalmente, debería entenderse que el bien puede dejarse en el lugar de destino cuando es recibido por una persona mayor que indica que a quien va dirigido el bien reside, habita, o se reconoce de algún modo vinculado con la dirección. En estas circunstancias, el objeto se dejará en la dirección de buena fe, como sucede en otros lugares del mundo.

Lo triste, es que en Colombia la buena fe está agonizante como eximente o atenuante de responsabilidad. Muchas autoridades parten de la base de que en el sistema económico los empresarios, los vendedores y los productores obran de mala fe, lo cual también genera un desequilibrio anticipado, es decir antes de que se pueda demostrar lo contrario.

Esta norma se incluyó creyéndose apropiada en el mercado, pero en realidad resulta ser restrictiva y anticuada. De leerse literalmente o de aplicarse en toda su exégesis, las empresas colombianas estarán avocadas a concentrarse en los métodos tradicionales de venta, pues ante el valor de las multas que la Superintendencia de Industria y Comercio podría imponer, se aplica la cautela, así esto implique renunciar a los métodos modernos de comercio.

5.1.2. EL DERECHO DE RETRACTO

Especial atención merece la inclusión del derecho de retracto, que puede ser ejercido dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la entrega del bien o a la celebración del contrato16.

Señala la norma que:

          En todos los contratos de venta… a distancia que por su naturaleza no deban consumirse o no hayan comenzado a ejecutarse antes de cinco (5) días, se                       entenderá pactado el derecho de retracto por parte del consumidor. En el evento en que se haga uso de la facultad de retracto, se resolverá el contrato y se                 deberá integrar el dinero que el consumidor hubiese pagado17.

En este caso, se pensó que fuera el consumidor quien asumiera los costos de transporte y los demás que conlleva la devolución18.

Asimismo, el postulado se enriqueció con una lista de excepciones al derecho de retracto, que resulta imperfecta (es decir no tan enriquecida), pues se señala, por ejemplo, que están exceptuados del retracto los “contratos de suministro de bienes o servicios cuyo precio esté sujeto a fluctuaciones de coeficientes del mercado financiero que el productor no pueda controlar”; “los contratos de suministro de bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor o claramente personalizados” ; y “… los contratos de suministro de bienes que, por su naturaleza, no puedan ser devueltos o puedan deteriorarse o caducar con rapidez”.

La pregunta obligatoria es, ¿qué sucede en estos mismos eventos cuando el contrato no es de suministro? La reglamentación de estas normas antes que incluir más cargas y restricciones, debería centrarse en sortear estos errores para que la actividad del operador jurídico sea correcta y racional.

Finalmente, conviene aclarar que las normas sobre retracto se extienden de manera expresa al consumidor de comercio electrónico19.


5.1.3. INFORMACIÓN SUFICIENTE PARA TENER UNA REPRESENTACIÓN APROXIMADA DEL BIEN

En materia de ventas por comercio electrónico se estipula, entre otros20, que es deber de los proveedores y expendedores:

         Suministrar en todo momento información cierta, fidedigna, suficiente, clara y actualizada respecto de los productos que ofrezcan. En especial deberán                      indicar sus características y propiedades tales como el tamaño, el peso, la medida, el material del que está fabricado, su naturaleza, el origen, el modo de                    fabricación, los componentes, los usos, la forma de empleo, la calidad, la idoneidad, la cantidad, o cualquier otro factor pertinente, independientemente que se          acompañen de imágenes, de tal forma que el consumidor pueda hacerse una representación lo más aproximada a la realidad del producto.

En mi opinión, la misma norma le permite al oferente (proveedor o expendedor) evaluar y determinar el tipo de información que debe suministrar para que el consumidor tenga una representación aproximada del producto que adquiere por medio electrónico. Es decir que el oferente a su juicio, deberá elegir qué es lo relevante para el consumidor en cuanto a la correcta identificación del producto conforme a sus expectativas, y en ese ejercicio el oferente deberá incluir, como es lógico, la descripción de ciertas características y propiedades del producto, que en los términos de la norma, resulten necesarias para el consumidor.

El listado de aspectos que relaciona la norma está precedido de la frase “tales como”, por lo cual se entiende que esa lista de cosas a informar es una relación enunciativa que, dependiendo el tipo de bien, podría resultar apropiada para formar la representación “aproximada” que se espera que el consumidor tenga sobre el producto objeto de oferta.

No sobra resaltar que la ley exige una “representación aproximada” y esto implica ofrecer una figuración, una imagen o idea del producto o servicio que por supuesto no es la real ni idéntica, sino que se aproxima o acerca a la realidad.


5.1.4. LA REVERSIÓN DEL PAGO

Otro aspecto importante se refiere a la reversión del pago. Se estipula en el artículo 51 de la Ley, que las compras a distancia que se realizan por cualquier medio de pago electrónico son susceptibles de reversarse, cuando medie fraude, cuando el pago corresponda a una operación no solicitada o cuando sea defectuoso21.

En estos casos, la ley impone la reclamación directa al proveedor antes de iniciar cualquier proceso ante la autoridad competente. Señala la norma que:

           …el consumidor deberá presentar queja ante el proveedor y devolver el producto, cuando sea procedente, y notificar de la reclamación al emisor del                            instrumento de pago electrónico utilizado para realizar la compra…22.

El artículo en cita se torna confuso en el inciso posterior, pues indica que:

           En el evento en que existiere controversia entre proveedor y consumidor derivada de una queja y esta fuere resuelta por autoridad judicial o administrativa              a favor del proveedor,… una vez haya sido notificado de la decisión, y siempre que ello fuere posible, cargará definitivamente la transacción reclamada al                  depósito bancario o instrumento de pago correspondiente o la debitará de la cuenta corriente o de ahorros del consumidor, y el dinero será puesto a                            disposición del proveedor. De no existir fondos suficientes o no resultar posible realizar lo anterior por cualquier otro motivo, los participantes del proceso de            pago informarán de ello al proveedor, para que este inicie las acciones que considere pertinentes contra el consumidor. Si la controversia se resuelve a favor             del consumidor, la reversión se entenderá como definitiva. Lo anterior, sin perjuicio del deber del proveedor de cumplir con sus obligaciones legales y                           contractuales frente al consumidor y de las sanciones administrativas a que haya lugar. …23.

Este párrafo, de gran extensión, plantea varias hipótesis bastante confusas.

1. Se trata de una reclamación diferente de la del primer inciso, pues el primer inciso se refiere a la reclamación directa cuando el consumidor se siente insatisfecho y solicita la reversión del pago, en cambio este inciso habla de una controversia derivada de una queja, lo que hace pensar que una autoridad competente ha asumido el caso y lo resolverá.

2. Se asume que la controversia surge de una queja y que, en todo caso, para que esta controversia se active se ha procedido a revertir el plazo. Esta interpretación se infiere al señalar “si la controversia se resuelve a favor del consumidor, la reversión se entenderá como definitiva”. Esto es indicativo de que la ley no da posibilidad al productor o proveedor de negarse a revertir el pago, pues debe asumir que siempre el consumidor tiene la razón y que la orden de revertir el pago tiene que realizarse así el proveedor considere que el consumidor está equivocado.

3. Tratándose de un pleito, se considera que el proveedor o productor también puede ganarlo; sin embargo, la reversión del pago ya se ha hecho, según puede leerse en el inciso citado.

4. El proveedor no obstante ganar la controversia, puede tener la mala suerte de que el consumidor no tenga con qué devolver la suma que fue revertida a su favor o que se niegue a hacerlo, por lo cual el proveedor deberá tomar la acciones correspondientes, en cuyo caso se le abre una única posibilidad, quizás la desgracia de iniciar un proceso ejecutivo contra el consumidor.

Con certeza la redacción de este párrafo no es muy clara y al contrario, va a generar más de un inconveniente. Lo correcto debió ser que el proceso ante la autoridad que se encuentra regulado en este inciso 4 del artículo 51 del Estatuto, no se hubiera concebido con el fin de que el juez resolviera si la reversión forzosa efectuada era correcta o no; justa o no; pues esto lleva a que el proveedor corra con la suerte de la negativa o peor aún, con la iliquidez o pobreza del consumidor, que si no puede devolver el dinero al proveedor mucho menos podrá responder por una multa de 50 salarios mínimos legales mensuales, que la Superintendencia de Industria y Comercio podría imponerle al consumidor infructuosamente. Esto realmente es un saludo a la bandera.

Me figuro una transacción en la cual una señora compra por Internet diez pares de medias italianas “pantyhose” con diseños. Tratándose de medias italianas el promedio por par puede ser de $50.000. En suma la compra asciende a $500.000. Cuando las medias llegan al destino, la señora llama al “call center” o entra al sitio web del vendedor e indica que dos de los pares de medias no correspondían a lo solicitado. En su criterio, las medias habían sido compradas de colores surtidos y resulta que dos de esos colores se repiten, por lo cual a juicio de la compradora, las medias no resultan tan surtidas.

El proveedor le indica que si bien son colores similares, los diseños son diferentes, por lo cual en su criterio, la cliente sí recibió diez pares de medias surtidas. La señora exige no solo la devolución del dinero de los dos pares de medias sino toda la suma correspondiente a la compra de los diez pares.

Este ejemplo, a la luz de la norma transcrita, tendría que ser resuelto sugiriéndole al proveedor que devuelva la suma de $500.000 y recomendándole que inicie un proceso ante la SIC para que se resuelva si la reversión debería ser o no definitiva (entiendo que el proceso se activa cuando la señora ha realizado la reclamación directa ante el proveedor, reclamación de la que habla el inciso 1o del artículo 51 y a la cual según la norma el proveedor tiene que acceder). Si el proveedor gana el pleito, podría sufrir el hecho de que la señora ya no tenga un peso en su cuenta o que su cuenta ya ni siquiera exista. Paso seguido, el proveedor deberá iniciar un ejecutivo en el que seguramente no pescará nada y la SIC perderá, pues la multa que pretende disciplinar al consumidor, no podrá cobrarse.

¿Acaso no es lo indicado obligar a la parte en desacuerdo a realizar un depósito judicial que ponga el dinero a salvo, mientras se resuelve la controversia y proteger así a ambas partes de la relación de consumo, mientras que se resuelve la condición de su derecho?, ¿es este realmente un caso donde era necesario para el legislador pregonar la asimetría del consumidor y poner simplemente al proveedor en la posición de siempre acceder y nunca discrepar?, ¿no resulta absurdo ordenar la reversión del pago y crear forzosamente dos vías judiciales o una vía administrativa y una judicial (la de la queja y la el ejecutivo) para resolver una situación que podía preverse distinta, en un país donde los despachos judiciales no dan abasto?

El Gobierno tiene la carga de reglamentar este artículo y yo espero que sea lo suficientemente inteligente para corregir adecuadamente la absurda interpretación que se le podría dar a esta norma.

5.1.5. LA ORDEN D E REVERTIR D É B ITOS AUTOMÁTICOS

El parágrafo 2 del artículo 51 dispone que:

          el consumidor tendrá derecho a reversar los pagos correspondiente a cualquier servicio y obligación de cumplimiento periódico, por cualquier motivo y aún            sin que medie justificación alguna, siempre que el pago se haya realizado a través de una operación de débito automático autorizada previamente por dicho              consumidor, en los términos que señale el gobierno (sic) Nacional para el efecto.

Frente a esta norma, vale la pena considerar que, una cosa es que el consumidor sea sometido a un débito automático sin que haya sido consciente de ello o cuando se ha visto forzado a hacerlo, y otra muy distinta es que esta norma pretenda fomentar el incumplimiento de obligaciones válidamente adquiridas, pues se supone que para la realización del débito automático ha mediado la autorización previa del consumidor y que dicha autorización se ha hecho conforme a las normas y a los criterios del Gobierno nacional.

Esta norma desconoce que el consumidor cuenta siempre con la posibilidad de solicitar la suspensión de los débitos automáticos por los descuentos que están por venir y que aún no se han causado, y en cambio anticipa la reversión de pagos de obligaciones válidamente contraídas y agotadas.

Quién escribió este artículo olvidó revisar las reglas básicas de las obligaciones. El Código Civil señala que mientras que los actos de voluntad se hagan entre personas capaces, libre de vicios de consentimiento y con una causa lícita, las obligaciones contraídas son válidas y deben cumplirse24.

A primera vista, esta norma conducirá también al absurdo de que los proveedores suspendan el ofrecimiento de débitos automáticos, que en general facilitan la vida de las personas ocupadas, pues genera el temor de que en cualquier momento y sin motivos, un consumidor que previa y válidamente ha autorizado débitos automáticos, simplemente por sentirse arrepentido, resuelva ejercer el derecho a reversar el pago a pesar de que ya se haya beneficiado con la prestación. Esto literalmente fomenta el incumplimiento de las obligaciones válidamente contraídas.

VI. EL TELE -MARKETING

Aunque se ha insistido en este artículo que, se necesita de una reglamentación sensata y mesurada de la ley de consumo, esto no impide resaltar que existen algunas formas de venta a distancia álgidas que requieren especial cuidado. El tele-marketing es una de ellas.

El tele-marketing puede realizarse mediante los llamados “robo-calls”, como se les conoce en el argot del “e-commerce”, pero también por medio de personas de carne y hueso que están al otro lado de la línea, aunque en ocasiones se asemejen a los “robo-calls”.

Las llamadas robotizadas consisten en máquinas cuyo discurso se encuentra grabado y relatan historias que al otro lado de la línea son imparables. A veces aun colgando el teléfono, la máquina continúa.

Estas llamadas no distinguen horario ni fecha en el calendario, no anticipan si quien recibe el mensaje está enfermo o si se encuentra con el genio alterado, de tal suerte que producen irritación y hasta trauma.

Estas llamadas sin pausa – ni de la máquina, ni del humano-, han sido objeto de revisión especial por distintas agencias y en nuestro caso requieren una mirada especial y una regulación importante.

A manera de ejemplo traigo como referencia la regulación que de ellas se ha establecido en Estados Unidos. La Comisión Federal de Comercio (ftc) ha revisado en varias ocasiones las normas de tele-marketing y hoy por hoy, quienes venden de esta manera, están obligados a incorporar en sus llamadas pregrabadas la opción al receptor de salir del mensaje presionando una tecla o respondiendo a viva voz en un momento determinado de la grabación “quiero suspender esta llamada”.

Asimismo, se exige que mediante voz o teclado la máquina conceda un momento para que el receptor indique que se le retire de la lista de destinatarios y que la llamada se suspenda inmediatamente.

Por otra parte, la FTC ha ordenado que mensajes que se dejan en máquinas contestadoras empiecen indicando al receptor que puede parar el mensaje en cualquier momento y llamar a una línea gratuita para que su nombre sea excluido de la lista.

De manera particular se resalta que, en el año 2009, el FTC fue más riguroso y prohibió las llamadas pregrabadas a aquellas personas que no se hayan inscrito y no hayan autorizado voluntariamente ser llamados para recibir ofertas de bienes y servicios.

Estas prohibiciones no se extienden a los sectores que por disposición expresa están excluidos, como el sistema de salud y no abarcan llamadas cuyo propósito no es hacer directa o indirectamente una oferta de venta, sino simplemente informar sobre una situación a la que el consumidor no accede ni se beneficia mediante el intercambio con dinero25.

Esta última exención es interesante, pues evidencia que es posible informar, sin que esto necesariamente implique reconocer que se hace publicidad, y que no toda aproximación entre dos sujetos en el mercado e inclusive su acuerdo respecto de una prestación, implica indefectiblemente el surgimiento de una relación de consumo, sino simplemente una relación cualquiera o una relación “B2B”26.

En suma, lo que trasciende de la experiencia norteamericana es que, racionalmente cualquier mecanismo debería ser procedente en tanto el consumidor pueda, de manera sencilla, satisfacer su deseo de no recibir llamadas ni ofertas por vía telefónica. Este es un buen antecedente que, sin lugar a dudas, puede revisarse para efectos de aplicarse a las normas de ventas a distancia en nuestra jurisdicción.

VII. A MODO DE EPÍLOGO

7.1. EN LA VIDA “ONLINE ” TAMBIÉN HAY PUBLICIDAD ENGAÑOSA

Con la llegada de la vida “online” aparecen nuevas técnicas para que la publicidad engañosa logre sus efectos.

Las relaciones “B2C”27 mediante redes digitales, aunque como lo hemos sostenido en este escrito son paralelas a las del mundo mortal, ofrecen dificultades, pues muchas de las funcionalidades del ambiente en la red facilitan conductas fraudulentas y pueden hacer más difícil para las autoridades el control y la protección. Por ejemplo, un solo individuo, frente a un computador y con una buena conexión a Internet puede realizar operaciones de pequeño valor, cuya repetición millones de veces puede causar un daño colectivo de consumidor difícil de controlar.

Si bien el fraude en Internet y la publicidad engañosa “online” son cosas distintas, es cierto que la publicidad engañosa se vale frecuentemente del fraude y también de otras prácticas deshonestas y desleales para lograr su propósito. Si las relaciones B2C son similares o paralelas “offline” u “online”, no es menos cierto que las normas que regulan la publicidad y su contenido son aplicables también en ambos mundos. Esta afirmación tiene algunos matices, dado que con el mundo “online” han surgido términos que no se encuentran en la estructura legal tradicional, por lo cual no solo es necesario familiarizarse con la terminología, sino aprender a utilizarla y aterrizarla en el marco legal existente.

Algunas formas para cautivar a los consumidores se hacen mediante técnicas como el “Mouse-trapping”, los correos “spam”, y la venta de “addwords” y “key-words”, entre otras.

El “Mouse-trapping”, es una alteración técnica que permite destinar al consumidor a recibir publicidad engañosa u ofertas no deseadas28. Por medio de esta técnica se configuran una serie de nombres de dominio similares a los populares y famosos con la introducción de una pequeña variación.

Por ejemplo www.harrypottor.com similar a harrypotter.com29. De esta manera quien escribe equivocadamente este nombre en la red, no solo no puede salir del sitio, sino que se ve invadido por una serie de ventanas que se abren automáticamente en las cuales se presenta publicidad, especialmente de contenido sexual30. También se recurre a técnicas como los “spams” o correos no deseados, con los cuales se entrega directamente publicidad en gañosa o se invita al consumidor a ofertas, algunas que engañan y otras que simplemente superan la paciencia del destinatario del correo31. Por otra parte, están los motores de búsqueda (“search-engines”), que venden a los anunciantes “adwords” y “keywords” para que el consumidor quede atrapado en la oferta del anunciante.

Con la compra de “adwords” un anunciante paga al buscador, (por ejemplo, google o altavista) para que cuando un potencial consumidor visite el portal de la compañía competidora, en dicha página aparezcan los comerciales del anunciante. Por medio de la adquisición de “keywords”, el buscador recomienda y vende al anunciante palabras clave que se relacionan con la prestación u oferta del anunciante y las de su competidor, de tal suerte que cuando el consumidor “online” digita cualquiera de los términos clave, inclusive del competidor, la publicidad y el link a su página web (la página web de quien compra los “keywords”) aparecerán con prelación.

Estas prácticas han sido criticadas porque por medio de ellas se puede engañar al consumidor, cuando este cree que el anunciante que aparece en los primeros niveles del resultado de búsqueda es el que más se aproxima a su necesidad o a sus criterios de búsqueda, cuando en realidad puede ser que, el primer anunciante no sea lo que el consumidor busca y espera. A pesar de las críticas a este sistema de venta de publicidad, lo que a primera vista es cierto, es que esta práctica podría generar, si se quiere, una especie de tentativa de engaño, pues a la postre cuando el cliente “online” se dirija a la oferta real se dará cuenta que eso no es lo que quiere y volverá a revisar los demás anuncios y ofertas, de suerte que el engaño posiblemente no se materialice por el hecho de la técnica empleada para anunciar.

También se ha señalado que, en ciertas circunstancias algunas técnicas de anunciar generan una asociación indebida entre anunciantes que no tienen nada que ver entre sí, lo cual puede traer a la postre no solo problemas de engaño sino también de competencia desleal.

Mientras que la forma como operan las técnicas “online” sean difundidas y conocidas por los consumidores y por el colectivo en general, las posibilidades de que los consumidores se confundan se disminuyen, y la técnica de hacer publicidad “online” será vista con más naturalidad.

7.2. EN EL MUNDO ONLINE LOS PRINCIPIOS DE VERACIDAD, CLARIDAD Y SUFICIENCIA SON IRRENUNCIABLES

Independientemente de la técnica que se emplee para llegar al consumidor “online”, los principios de veracidad, claridad y suficiencia son irrenunciables. Existen estrategias para que la información que se entrega “online” se aproxime al cumplimiento de estos principios.

El primer principio que debe observar cualquier productor o proveedor de servicios “online”, consiste en saber que siempre debe decir la verdad. La verdad “online” es igual que la verdad “offline”.

Al tiempo que se tiene que decir la verdad, no sobra reconocer la importancia de ciertas prácticas que aseguran la entrega de una correcta información al consumidor y promueven la existencia de un mercado electrónico saludable.

Por ejemplo, es importante que el productor o el proveedor implemente tecnologías que le permitan detectar y filtrar a terceros inescrupulosos que buscan llamar la atención de consumidores mediante el uso de palabras engañosas, o que pretendan ofrecer productos en portales de terceros cuando dicha publicidad no está de acuerdo con los estándares del titular del portal.

Es recomendable que la información más sensible al consumidor se encuentre en la parte superior de la página web. Esto debido a que es la parte de más fácil acceso. Dejarle lo más importante para el final, podría ser visto como que la información no fue clara o fue insuficiente, y por lo tanto algún consumidor podría alegar que la información es engañosa. En las páginas web los mensajes importantes para el consumidor que aparecen al principio de la página, también deben ser de fácil acceso al consumidor en cualquier otro momento de la navegación.

Es importante que los proveedores evalúen las condiciones técnicas y de accesibilidad de las herramientas que se encuentran en el mercado, puesto que no todos los aparatos tienen el mismo desempeño. De no ser posible garantizar al consumidor igualdad y homogeneidad de la información en todo tipo de aparatos, es necesario que el oferente comunique al consumidor que la información completa solo puede ser vista si cuenta con un aparato de ciertas especificaciones o si tiene instalados ciertos programas que ejecuten la información correctamente.

Cuando se tiene algo positivo que decir del producto, es conveniente que las limitaciones o restricciones aparezcan en esta misma posición, pues en una página web son más efectivas las salvedades o restricciones del producto que aparecen al lado de sus bondades, que aquellas salvedades que están aisladas. Ahora bien, si se pretende destacar estas restricciones y salvedades con hipervínculos, estos hipervínculos deben ubicarse cerca a la descripción y oferta del producto, para que el consumidor no olvide leerlo.

En mi sentir, los hipervínculos son efectivos y seguros desde el punto de vista del consumidor y se caracterizan porque su etiqueta y descripción son consistentes en toda la página.

Los correos electrónicos masivos para anunciar productos o servicios, deben estar acompañados con una indicación del asunto de referencia. Es inconveniente enviar correos masivos de publicidad, simplemente anunciando cosas atractivas que no son las que realmente corresponden a la oferta que se propone o que no son las que merece el consumidor destinatario.

Por último, no debe perderse de vista que en los buscadores “online” las palabras clave para activar el motor de búsqueda no pueden ser engañosas, como aquellas que sugieren características que los productos no poseen.

Concluyo estas reflexiones manifestando que las ventas a distancia no son sino una forma diferente de experimentar el comercio. El comercio sigue siendo el mismo y las normas generales y los principios de siempre tienen que ser el motor de inspiración. No obstante lo anterior, es importante reconocer ciertas situaciones que nos obligan a ajustar e interpretar ponderadamente las leyes de acuerdo con los matices que nos ofrecen los medios y que nos sugieren las formas de interactuar en el mundo de hoy.


1 – Ley 1480 de 2011.Artículo 5, numeral 16.

2 –  Ley 1480 del 2011. Artículo 5, numeral 16.

3 – PERRY BARLOW, JOHN. A Declaration of the Independence of Cyberspace (1996). Disponible en www.eff.org/barlow /Declaration-Final.html

4 – ROTCHILD, JOHN. Protecting the digital consumer. The Limits of Cyberspace Utopianism. 1999.

5 – Ley 527 de 1999. Artículo 2, literal a.

6 – Ley de Comercio Electrónico.

7 – Ley 527 de 1999. Artículo 2, literal a.

11 –  Con base en el mismo artículo 78 de la Carta Política, las Cortes y la SIC han promovido que las regulaciones que se expidan en materia de derechos del consumidor y la aplicación que se de a esas regulaciones, se sustenten en dos supuestos fundamentales: primero, en la supuesta asimetría que existiría entre el productor-proveedor frente al consumidor, asimetría que obligaría a generar una igualdad que proteja a la parte débil (consumidor); y segundo, en el hecho de que la desigualdad existente entre el productor y el consumidor, conlleva que el “Derecho del Consumidor” supere los límites del derecho privado e individual y los postulados de la autonomía de la voluntad privada. Al respecto, se puede ver, entre otras, la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Civil. M.P.: PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA, del 30 de abril de 2009.

12 –  Buscador de productos.

13 Ley 1480 de 2011.
 Capítulos V y VI, artículos 46 y 47.

14 Ley 1480 de 2011, artículos 46, numerales 2 y 3.

15 Ley 1480 de 2011, artículo 46, numeral 1.

16 Ley 1480 de 2011, artículo 47, inciso tercero.

17 Ley 1480 de 2011, artículo 47.

18 Ley 1480 de 2011, artículo 47 inciso segundo.

19 Ley 1480 de 2011, artículo 49 literal c).

20 Ley 1480 de 2011, artículo 49.

21 Ley 1480 de 2011, artículo 51, inciso 1o.

22 Ley 1480 de 2011, artículo 51, inciso2.

23 Ley 1480 de 2011, artículo 51, inciso 4.

24 Artículo 1502 y s.s. del Código Civil.

25 Disponible en http:// www.ftc.gov.co

26 Business to Business.

27 Business to Consumers.

28 Las prestaciones que más atraen al consumidor y que son utilizadas para engañarlos se presentan sobre todo en industrias de juegos y subastas en línea, trabajo en casa, ofertas de dinero, servicios triple xxx, y loterías. Internet Scams- Fraud Trends, 2004. Disponible en www.fraud.org/2004.

29 FTC vs Zuccarini, 2002.

30 Las prestaciones que más atraen al consumidor y que son utilizadas para engañarlos se reflejan en industrias de juegos en línea, subastas en línea, trabajo en casa, ofertas de dinero, servicios triple xxx, y loterías. Internet Scams- Fraud Trends, 2004. Disponible en www.fraud.org/2004.

31 Una forma de combatir el spam es mediante la publicación de listas negras de direcciones de Internet que se encuentren asociadas con el envío del spam. Estas listas deberían ser publicadas por el proveedor de Internet que opera los correos electrónicos, pues este debería encargarse de rechazar o recibir el envío de un email desde una dirección que se encuentre en la lista. Quienes bloquean el envío no son los creadores de la lista sino los operadores del servidor, quienes deciden bloquear el mail basados en la lista que conocen. Un ejemplo de ello es la Mail Abuse Prevention System Realtime Black hole List, conocida como MAPS que consiste en una lista de direcciones

IP. Fue creada en el año 1997 por el activista Paul Vixie.




REFERENCIAS

PERRY BARLOW, JOHN.A Declaration of the Independence of Cyberspace (1996). Disponible

en www.eff.org/barlow /Declaration-Final.html.

ROTCHILD, JOHN. Protecting the digital consumer. The Limits of Cyberspace Utopianism.

1999.

ZETTELMEYER, FIONA; MORTON, SCOTT y SILVA-RISSO, JORGE. Cowboys or Cowards:

Why are Internet Car Prices Lower. Berkeley, and Yale: Universidad de California,

Working paper 2001.

RADIN MARGARET; ROTHCHILD, JOHN; et al. Internet Commerce. The Emerging Legal

Framework. 2006. Supplement 2010. Foundation Press.

NADEL, MARK. The Consumer Product Selection Process in an Internet Age: Obstacles to

Maximum Effectiveness and Policy Options. 2000.

Telemarketing Sales Rule. Disponible en www.ftc.gov.

Internet Scams- Fraud Trends, 2004. Disponible en www.fraud.org.

Caso FTC vs Zuccarini, 2022. Disponible en www.fraud.org.

Caso Niton Corp. V. Radiation Monitoring Devices, Inc. 27 F. Su pp. 2d. Corte Distrital

de Massachusetts.

462 Reflexiones sobre las ventas a distancia y el comercio electrónico

Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Civil. Sentencia del 30 de Abril de 2009.

M.P.: PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA.

Ley 527 de 1999.

Ley 1480 de 2011.

Proyecto de ley por el cual se reglamentan las ventas que utilizan métodos no tradicio-
nales y las ventas a distancia, previstas en los numerales 15 y 16 del artículo 5 y en

los artículos 46 y 48 de la Ley 1480 de 2011. Disponible en www.micomercio.gov.co

Constitución Política de Colombia.

Código Civil colombiano.
[CERRAR]

Aviso de Privacidad / Protección de datos personales  Estamos comprometidos con la protección de sus datos personales en los términos de la legislación colombiana. Al acceder a nuestro portal, o solicitar nuestros servicios usted autoriza expresamente el uso de sus datos personales para atender sus consultas y con la finalidad de enviarle información académica y comercial de nuestra oficina y nuestros aliados. Esta información no se comparte.Contáctenos en: abogados@jaeckelmontoya.com